Con la llegada de la primavera, muchas personas buscan recuperar la luminosidad y la calidad de la piel tras los meses de frío, que han pasado factura a la piel y se ve más apagada, deshidratada y con una renovación celular más lenta. Además de los tratamientos dermatológicos, cosméticos y médico estéticos, cada vez más investigaciones apuntan a la importancia del metabolismo celular y de la nutrición en la salud cutánea.
Estas son las tres claves para recuperar la piel tras el invierno:
1. Reactivar la renovación celular (desde fuera)
Los especialistas recomiendan favorecer la renovación cutánea mediante exfoliaciones controladas, peelings médicos, tratamientos dermatológicos o médico estéticos que estimulen la regeneración de la piel.
2. Proteger frente al estrés oxidativo (por fuera y desde dentro)
La exposición solar comienza a aumentar en primavera, por lo que es fundamental reforzar la protección frente al daño oxidativo. El uso de fotoprotección diaria y una alimentación rica en antioxidantes contribuyen a proteger las células de la piel frente a los radicales libres.
3. Cuidar la nutrición celular
La calidad de la piel también depende del correcto funcionamiento de las células. Una alimentación equilibrada, rica en vitaminas, polifenoles y otros compuestos bioactivos, contribuye a mantener el metabolismo celular y los procesos naturales de reparación cutánea.
Desde la clínica Menorca nos comentan:
El metabolismo celular y moléculas implicadas en la producción de energía, como el Nicotinamide Adenine Dinucleotide (NAD), influyen en la capacidad de regeneración de la piel.
5 grupos de alimentos que favorecen la producción de NAD.
Aunque el organismo produce el Nicotinamide Adenine Dinucleotide (NAD⁺) de forma natural, una alimentación equilibrada aporta los nutrientes necesarios para mantener los procesos celulares que influyen en la regeneración de la piel.
-Pescados como el atún o el salmón son ricos en vitamina B3 o Niacin, uno de los nutrientes que el organismo utiliza para sintetizar NAD⁺. Además, aportan ácidos grasos omega-3 que contribuyen a mantener la función de la barrera cutánea.
-Carne de pollo y pavo: las carnes blancas contienen niacina y proteínas de alto valor biológico, fundamentales para la renovación celular y la formación de tejidos.
-Legumbres: lentejas, garbanzos o alubias aportan proteínas vegetales y triptófano, un aminoácido que el organismo puede convertir en NAD⁺ a través de diferentes rutas metabólicas.
-Frutos secos: almendras, cacahuetes o semillas de girasol contienen vitamina B3 y antioxidantes que ayudan a combatir el estrés oxidativo, uno de los factores implicados en el envejecimiento cutáneo.
-Leche y derivados lácteos contienen pequeñas cantidades de Nicotinamide Riboside, un precursor del NAD⁺ que en los últimos años ha despertado interés en la investigación sobre metabolismo celular.
Para más información:
Dra. Elena Soria, médico nutricionista
C/ Menorca, N.º 12
28009 - Madrid
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